Esta crítica la tenía en otro Blog y la he querido recuperar, ya que ahora estoy activo aquí. La visita fue el 01/07/2017 a las 14:00h
Restaurante: Angle Barcelona
Calle: Calle Aragó, 214, 08011, Barcelona
Precio medio: 115€ x persona (ni hacer maridaje)
Éramos dos personas y pedimos:
- Menú degustación Gran Angle
- Menú degustación Gran Angle
- Botella de vino blanco
- Café cortado
Antes de nada, me siento con la obligación de presentar como es debido este restaurante. El restaurante Angle Barcelona dispone en su poder de una estrella Michelin; y el chef encargado de la obtención de esta prestigiosa distinción es el mediático y galardonado Jordi Cruz.
El restaurante está situado en la primera planta del hotel Cram Barcelona. El local contiene pocas mesas (4-7 mesas aprox) y hay casi un camarero por mesa. Las mesas son redondas y muy grandes. Dispones de mucho espacio, sobre todo si sois dos personas como nosotros.
El servicio de camareros fue brillante. Atención máxima en todos los aspectos. Cada vez que
sales del local para ir al servicio te abren la puerta. La puesta y retirada de platos de la mesa se hace simultánea con el resto de comensales de tu mesa. Siempre que se sirve un plato nuevo, hay una explicación, por parte del camarero, sobre el plato y como está realizado. El vino, si decides pedir una botella (nosotros pedimos botella) y no el maridaje, es situado a un extremo de la mesa y los camareros son los únicos que te lo sirven. Nunca tuvimos la copa vacía de vino, en el momento que la copa estaba casi vacía, la copa era rellenada.
Sobre el pan, hay digámoslo así, barra libre de pan. Lo que quiero decir: disponen de tres tipos de pan: pan blanco, pan de cereales y pan de olivas. Te sirven un pequeño plato por comensal donde pondrán un mendrugo de pan, el que tú elijas. Viene un camarero con una cesta a ofrecerte que tipo de pan deseas. Cuando te acabes ese pan, a los pocos segundos siempre te estarán ofreciendo pan. Un pan que he de decir que estaba espectacularmente bueno, sobre todo el de olivas. Para acompañar el pan, disponíamos de una mantequilla y un aceite de oliva.
Bien, dicho esto, la explicación más formal o externa del local, vamos a entrar a hablar sobre la carta y sobre la experiencia de comer. En la carta solo existen dos tipos de menús: Menú Angle a 70€ (menú degustación de 10 platos) o el Menú Gran Angle a 100€ (menú degustación de 13 platos). De lunes a viernes, solo los mediodías disponen del Menú Angle a 50€ con unos apetitivos, un primero, un segundo y un postre. El rock and roll del local se encuentra en los menús degustación. En estos menús la bebida se puede elegir entre un maridaje o comprar un botella de vino, a no ser que lo que querías sea una botella de agua o un refresco. Para el menú de 10 platos está la opción de maridaje por 40€ por persona y para el menú de 13 platos hay un maridaje por 55€ por persona. Nosotros nos decantamos por comprar una botella de vino a unos 26€. Considero que el precio del maridaje es completamente excesivo y abusivo. No dudo que la experiencia sea superior si cada plato lo acompañas con una bebida perfectamente estudiada para que encaje con el plato, pero sigo pensando que el precio es abusivo.
Voy a continuar hablando sobre los platos, o mejor dicho la comida. La verdad fue algo extraordinario. Empezamos por el vermouth, que consistía en polvo de anchoas con helado de olivas, unas piparras y el camarero con un pequeño pulverizador lo bañaba con vermut negro. Un inicio de menú genial y sorprendente; una comida clásica deconstruida y convertida en algo más que delicioso. El menú eran 13 platos, y naturalmente no voy a hablar de todos, sino esta opinión se haría eterna. Pero la verdad que la experiencia fue increíble. Cada plato era una experiencia gustativa única; el sentir como cada ingrediente que unía un plato ligaba a la perfección con el resto. Comimos un helado de ajoblanco exquisito; un taco de maíz con mole y foie que fue brillante; una bullabesa de carabinero increíble, y así podría estar sin parar. Dentro del menú, los tres últimos platos fueron postres y la verdad que fueron geniales.
Las raciones son pequeñas, pero os vais a comer 13 platos. Os aseguro que no salís con hambre del local; os lo dice un buen glotón. Este tipo de restaurantes de cocina vanguardista la verdad que son algo fuera de lo común. Personalmente, yo, recomiendo ir a comer al Angle Barcelona, pues la experiencia que vais a sentir degustando sus platos no la vais a encontrar en ningún otro sitio. Si disfrutas del placer de comer y del placer de sentir como encajan multitud de ingredientes en tu paladar; de saborear la comida hasta la extenuación, sin duda, debes visitar Angle Barcelona.
Os dejo una galería de fotografías de algunos platos:
NOTA FINAL: 10

